domingo, 28 de enero de 2018

Los 10 GLADIADORES mas FAMOSOS de la ANTIGUA ROMA..

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En la Roma Antigua, los gladiadores eran los equivalentes a nuestros modernos luchadores de boxeo. Sus batallas en la arena congregaban a miles de personas, entre las que se encontraban los hombres más importantes de la época.
Estos hombres eran tradicionalmente comprados como esclavos, y los que se convertían en gladiadores de éxito disfrutaban de las mieles de la fama con miles de seguidores, regalos costosos e incluso podían llegar a ganar su libertad si alcanzaban el número de victorias suficientes. A continuación te presentamos un resumen de diez gladiadores que experimentaron toda esta gloria y fama, tanto dentro como fuera de la arena en la Antigua Roma.
10. MARCUS ATILIUS:
Aunque era ciudadano romano de nacimiento, Atilius prefirió unirse a la escuela de gladiadores en un intento por liquidar las numerosas deudas que había adquirido durante su vida. En su primera batalla logró derrotar a Hilario, un gladiador perteneciente al emperador Nerón, que había salido victorioso en treces batallas consecutivas. En otro combate, Atilius derrotó a Lucius Raecius Felix quien tenía un invicto de 12 batallas. Las hazañas de Atilius fueron registradas en mosaicos y dibujos descubiertos en 2007.
9 y 8. VERO Y PRISCO:
Aunque su última pelea haya sido una de las mejores documentadas de la Roma Antigua, se sabe muy poco de estos dos rivales. La batalla entre Vero y Prisco en el primer siglo d.C. fue el primer combate entre gladiadores en el célebre Amphitheatrum Flavium (actual Coliseo Romano). Luego de una vigorosa lucha que se extendió por horas, los dos gladiadores se rindieron uno al otro, al mismo tiempo, bajando sus espadas como un signo de respeto mutuo. La extasiada multitud gritó como una señal de aprobación y al emperador Tito no le quedó más remedio que premiar a ambos con el rudis, una espada de madera que se les daba a los gladiadores al momento de su jubilación. Vero y Prisco abandonaron la arena como nuevos hombres libres.
7. TETRAILES:
Tetraites originalmente sería descubierto por medio de unas inscripciones encontradas en Pompeya en el año 1817, se trataba de unos dibujos que ilustraban su valiente victoria sobre Prudes. Su estilo consistía en luchar con un caso semejante a la figura de un pez, una espada corta, un enorme escudo rectangular, protectores de brazos y espinilleras.
Las dimensiones de la fama de Tetraites en el pasado serían finalmente comprendidas hasta finales del siglo XX, cuando se encontraron cerámicas con ilustraciones del luchador en lugares tan lejanos como Francia e Inglaterra.
6. SPICULUS:
Spiculus fue otro famoso gladiador del primer siglo d.C, y (supuestamente) tenía una relación de especial proximidad con el malvado emperador Nerón. Luego de las numerosas victorias de Spiculus, Nerón le concedería palacios, esclavos y riquezas más allá de la imaginación. Durante el año 68 d.C Nerón sería depuesto del cargo y solicitó a sus asesores que localizaran a Spiculus pues quería morir por la espada del famoso gladiador. Pero como Spiculus nunca fue localizado, Nerón se vio obligado a suicidarse.
5. CARPÓFORO:
Mientras que los demás gladiadores de esta lista son celebres por sus combates cuerpo a cuerpo contra otros seres humanos, Carpóforo fue un famoso bestiarii. Estos gladiadores luchaban exclusivamente contra animales salvajes, y, evidentemente, tenían carreras muy cortas. Luchando en los inicios del Amphitheatrum Flavium, Carpóforo se hizo famoso por derrotar a un oso, un león y un leopardo en la misma batalla. En otro combate ese mismo día, mató a un rinoceronte con una lanza. En total, se cuenta que mató a veinte animales salvajes en el mismo día de combate, como resultado, sus seguidores y compañeros de profesión llegaron a comparar a Carpóforo con el mitológico Hércules.
4. CRIXCO:
Crixo era un gladiador de la Galia, brazo derecho del mismísimo Espartaco. Su éxito fue notable en la arena, pero tenía un profundo resentimiento por su Lanista – el líder de la escuela de gladiadores, entrenador y “propietario” de los mismos. Por lo que después de huir para liberarse, Crixo luchó en una rebelión de esclavos, colaborando en la derrota (con relativa facilidad) de algunos ejércitos enviados por el Senado romano.
Sin embargo, luego de una discusión con el líder de la rebelión, Crixo y sus hombres terminaron por separarse del grupo principal y se dirigieron hacia el sur de Italia. Esta maniobra desvió la atención de las fuerzas militares sobre el grupo principal, dándoles tiempo necesario para escapar. Por desgracia, las legiones romanas alcanzaron a Crixo antes de que pudiera vengarse de los que lo habían oprimido durante tanto tiempo.
3. FLAMMA:
Flamma, un esclavo de origen sirio, murió a la edad de treinta años, tras haber luchado treinta y cuatro veces y haber ganado veintiún estas peleas. Nueve combates terminaron en empate, siendo derrotado tan sólo en cuatro ocasiones. Lo más llamativo es que a Flamma se le entregó el rudis cuatro veces. Cuando un rudis era dado a un gladiador, quedaba liberado de sus ataduras, y por lo general podía vivir como ciudadano romano. Pero Flamma rechazó la libertad y optó por seguir peleando en la arena.
2. CÓMODO:.
Célebremente interpretado por Joaquin Phoenix en la película Gladiador, Cómodo era un emperador obsesionado con los combates en la arena. Como todo egocéntrico narcisista, Cómodo se vio a sí mismo como el hombre más grande e importante en el mundo. Creía ser Hércules, y llegó tan lejos con esta convicción hasta el punto de vestir la piel de leopardo como lo hacía el famoso héroe mitológico. Pero en la arena, Cómodo acostumbraba a luchar con gladiadores que estaban armados con espadas de madera, y abatía animales salvajes que generalmente estaban prisioneros o heridos.
Como es de suponerse, la mayoría de los romanos nunca apoyaron a Cómodo. Su falsa habilidad en la arena era vista como una falta de respeto, y sus predecibles victorias fueron vistas como espectáculos aburridos. En algunos casos, capturaba ciudadanos romanos con alguna discapacidad y les daba muerte en la arena. Como prueba de su egolatría, Cómodo cobraba millón de sestercios para cada espectáculo al que se presentaba, a pesar de que nunca fue “invitado” para aparecer en la arena. Cómodo fue asesinado en el año 192, y se cree que sus acciones como “gladiador” animaron a su círculo más próximo a cometer la traición.
1. ESPARTACO:
Por mucho, el gladiador más famoso de la historia. Espartaco era un soldado tracio que fue capturado y vendido como esclavo. Léntulo Batiato, de Capua, reconoció su potencial y compró a Espartaco con la intención de convertirlo en un gladiador. Pero la feroz independencia de un guerrero no es nada fácil de domar: en el año 73 a.C, Espartaco convenció a setenta de sus compañeros gladiadores, entre ellos Crixus, de iniciar una rebelión contra su Lanista. En la revuelta, Batiato fue asesinado y sus gladiadores huyeron hacia las faldas del Monte Vesubio. Durante este peregrinaje, el grupo fue reuniendo hombres libres y también muchos otros esclavos, por lo que llegó a conformarse un ejército grande y poderoso.
Los gladiadores pasarían el invierno del 72 a.C entrenando a los esclavos recién liberados, preparándose para lo que hoy conocemos como la Tercera Guerra Servil, en total, este grupo llegó a estar conformado por unas 70,000 almas. Legiones enteras fueron enviadas con el objetivo específico de matar a Espartaco, pero eran fácilmente derrotadas por el espíritu de lucha y la experiencia de los gladiadores. En el 71 a.C, Marco Licinio Craso unió unos 50,000 soldados romanos bien entrenados para perseguir y derrotar a Espartaco. Craso acorraló a Espartaco en el sur de Italia, donde derrotó a sus fuerzas y mató al libertador (el cuerpo de Espartaco, sin embargo, nunca fue encontrado). Seis mil de sus seguidores fueron capturados y crucificados a lo largo de la Vía Apia, el camino de Capua a Roma.
Reyes González 

martes, 14 de noviembre de 2017

MEDUSA

El mito de Medusa (en griego antiguo Μέδουσα, 'guardiana', 'protectora') cuenta la historia de Medusa, un monstruo con cabello de serpientes que podía convertir en piedra a aquellos que la miraban fijamente a los ojos y que fue decapitada por el héroe Perseo mientras dormía


viernes, 15 de septiembre de 2017

LOS NOMBRES DE LOS ROMANOS 

(de Almacén de clásicas)
INTRODUCCIÓN

La manera en que son nombrados los ciudadanos de un país nos ofrece una información añadida sobre ellos, pues muchas veces son indicadores de una clase social determinada; o pueden ser una marca social que informa de un nacimiento fuera del matrimonio o incluso de un abandono; o incluso pueden informarnos del estado civil de una mujer (p.e. hasta casi finales del siglo pasado la mujer española, aunque civilmente no perdía sus apellidos al casarse, sin embargo, era socialmente conocida como “Señora de …..” y detrás de ese “de” figuraba el apellido del marido; de igual manera tenía la opción de sustituir el segundo apellido por el del esposo precedido de un “de”, para señalar su estado de mujer casada, p.e. Teresa López López era Sra. de García y también podía identificarse como Teresa López de García; o el caso de EEUU donde una mujer puede añadir los apellidos de sus sucesivos esposos detrás del suyo o sustituyéndolo, p.e. Jaqueline Kennedy Onassis, viuda del presidente J. Kennedy y del magnate griego A. Onassis, de soltera Jacqueline Bouvier).

En España, y en un grán número de países, los hombres y las mujeres figuramos inscritos en el registro civil con uno o varios nombres “de pila” y dos apellidos; el primero de ellos generalmente se corresponde con el primer apellido del padre y el segundo suele ser el primer apellido de la madre. Además es frecuente tener otro nombre con el que somos conocidos en la familia o en ambientes muy cercanos afectivamente; se trata generalmente de un diminutivo o de un hipocorístico del nombre propio (Carmencita, es el diminutivo de Carmen y Paco, es el hipocorístico de Francisco); en algunos lugares podemos encontrar añadido al nombre “real” un apodo, propio o heredado, que puede llegar a sustituir al nombre y apellidos reales como forma de identificación ( “beerman” p.e. es el apodo con el que es conocido un personaje amante de la cerveza o “el hortelano” p.e. era el apodo del nieto porque su abuelo tenía una huerta); también en algunos ambientes marginales, policiales, periodísticos o clandestinos leemos o escuchamos un “alias” (sobrenombre, del latín: alius-a-ud, otro) inmediatamente detrás del nombre y apellido/os o como sustitutos de éste (Jaime Arce, “el Solitario” en los ambientes policiales y periodísticos o Felipe González, “Isidoro” en la época de la clandestinidad).

“EL NOMBRE Y LOS APELLIDOS” ENTRE LOS ROMANOS: PRAENOMEN, NOMEN Y COGNOMEN

Praenomen

La palabra praenomen está formada por el prefijo prae- ("antes de") y el sustantivo nomen ("nombre de la familia") y,como indica su significado, iba situada antes del nomen, es decir, antes del “apellido familiar”. Al igual que nuestros nombres era el único que el pater familias, podía elegir y también, como en nuestro caso, ocupaba el primer lugar en el orden de identificación. Pero, a diferencia de la actualidad en que hombres y mujeres tenemos un nombre de pila, éste  nombre personal latino era dado exclusivamente a los varones recién nacidos, siempre que fueran de condición libre y hubieran sido reconocidos por el padre de familia; solía elegirse un nombre habitual en la familia: el nombre del padre, en el caso del hijo primogénito, o el nombre de algún antepasado, en el caso de los restantes hijos varones.

Su uso también difería del actual. Nosotros nos relacionamos normalmente con nuestros nombres y, excepto en ocasiones muy formales, es poco frecuente dirigirnos a alguien por el apellido. Para los romanos, por el contrario, era una forma muy íntima de llamar a alguien, y, por eso, su uso quedaba restringido a la familia o a un círculo de amistades muy cercanas.

Tampoco hay coincidencia en la abundancia de nombres de pila que hay en la actualidad y las escasas decenas de praenomina (plural de nomen) latinos, algunos de los cuales eran de uso exclusivo de determinadas familias. Generalmente, cuando son citados por escrito en las inscripciones o en los documentos, figuran de forma abreviada y puede darse el caso de encontrar abreviaturas diferentes para un mismo praenomen, dependiendo de la fuente de procedencia.

Los praenomina más frecuentes y sus correspondientes abreviaturas son:

Abreviatura
Nombre
Abreviatura
Nombre
Abreviatura
Nombre
Abreviatura
Nombre
A.
Aulus
K.
Kaeso
Mam.
Mamercus
Sex.
Sextus
Ap.
Appius
L.
Lucius
N.
Numerius
Sp.
Spurius
C.
Caius (Gaius)
M.
Marcus
P.
Publius
T.
Titus
Cn.
Cnaeus(Gnaeus)
M'.
Manius
Q.
Quintus
Ti.
Tiberius
D.
Decimus


Ser.
Servius


Algunos praenomina eran utilizados únicamente dentro de una determinada gens, p.e: Kaeso y Numerius eran usados por la Gens Fabia,   Appius  por la Gens Claudia o Mamercus por la Gens Aemilia.

    Nomen

    El nomen de los romanos es el equivalente a nuestro primer apellido y era compartido por todos los miembros de una familia, transmitiéndose de padres a hijos.  Se trata de un gentilicium o nomen gentile (de gens-gentis, f, familia, linaje), que indica la pertenencia a una determinada gens o clan familiar. Hace referencia al primer antepasado común del clan y en el caso de algunas familias romanas patricias éste podía remontarse a los primeros pobladores de Roma e incluso más atrás, como la gens Iulia, a la que perteneció por linaje Cayo Julio César y por adopción el emperador Augusto, cuyos miembros decían descender de Julo Ascanio, el hijo de Eneas, nieto de la diosa Venus y el mortal Anquises. Ejemplo de algunos nomina de personajes romanos más o menos ilustres son: 

    Albanius
    Antonius
    Aurelius
    Calpurnius
    Claudius
    Cornelius
    Fabius
    Flavius
    Horatius
    Hortensius
    Iulius
    Iunius
    Iustus
    Lucius
    Lucilius
    Marius
    Octavius
    Ovidius
    Petronius
    Sallustius
    Sergius
    Tullius
    Valerius
    Vergilius


    El nombre de la gens era el nomen en femenino (Albanius pertenece a la gens AlbaniaAntonius a la gens Antonia, Valens a la gens Valentia, etc) y los miembros podían ser designados con el nomen en plural: los Albanii son los miembros de la gens Albania, los Antonii lo son de la gens Antonia, los Valentes pertenecen a la gens Valentia...

    Este nombre de familia era el que se usaba en la mayor parte de las circunstancias, en el caso de las mujeres porque era el único que poseían y en el caso de la mayoría de los ciudadanos porque carecían de un tercer nombre, cosa que sí poseían los ciudadanos patricios (aristócratas).

    Cognomen

    lapidaEl cognomen era un segundo nombre familiar e indicaba la rama concreta a la que se pertenecia dentro de una gens, p.e. Caius Julius Caesar y y el emperador Flavius Julius Valens pertenecían a la misma gens, la gens Iulia, pero uno pertenecía a la rama de los Caesarii y el otro a la de los Valentes.

    El cognomen era en sus orígenes un apodo que se adjudicaba por las más diversas razones: por un objeto asociado a una anécdota (Praetextatus = el de la toga pretexta; Scipio = el bastón; etc.); a un defecto físico (Caecus = ciego, Cicero = el garbanzo, Claudius = cojo, , etc.); a una característica física (Escaurus = el de los ojos verdes, Caesar = peludo, etc ), etc. Muchos de estos apodos se transmitieron de generación en generación hasta convertirse en un segundo nombre familiar que, como he dicho antes,  identificaba una rama concreta de una familia.

    Es difícil saber cuando comenzaron a utilizarse los cognomina socialmente. Empiezan a aparecer en documentos oficiales y legales hacia el año 100 a.C, lo cual explica que encontremos en épocas anteriores a esta fecha ciudadanos de prestigio designados únicamente por el nomen y el praenomen. Si en alguna ocasión encontramos un tercer nombre, suele tratarse de un agnomen o de un cognomen ex virtute, esto es, un título que se otorgaba de forma personal a un personaje bien por sus méritos o bien por una característica personal de su portador.

    Durante los últimos años de la República y a lo largo de todo el Imperio, los ciudadanos romanos que tenían los “tria nomina” (los tres nombres) solían pertenecer, aunque no siempre, a clase social patricia, a la aristocracia romana. Esto explica que personajes tan fundamentales en la historia de Roma como Caius Marius o Cnaeus Pompeius tuvieran únicamente el nombre de pila y el nombre general de la familia. No obstante, cuando un plebeyo se convertía en un "nuevo rico" o en un político o militar destacado, podía obtener un cognomen adoptivo, p.e. Caius Marius cuando toma el cognomen de Caesar al contraer matrimonio con la tía de Julio César.

    En la vida cotidiana, entre comerciantes y negocios, entre colegas y compañeros sería el cognomen lo que se utilizaría para referirse a una persona -y en caso de que careciera de cognomen se utilizaría su nomen-. Cuando se hablaba en un ámbito estrictamente formal, como por ejemplo las sesiones del Senado, generalmente se referían a la persona por sus tres nombres, es decir, su tria nomina.


    Cuando un pater familias no tenía descendencia masculina tenía la posibilidad de adoptar un hijo que continuara la gens. Éste tomaba los tria nomina del adoptante y añadía un cuarto nombre que era su antiguo nomen transformado en adjetivo: el emperador Augusto antes de ser adoptado por Caius Julius Caesar se llamaba Caius Octavius Thurinus. A la muerte de Julio César pasó a llamarse Caius Julius Caesar Octavianus. El sobrenombre de Augusto le es añadido al ser nombrado emperador.

    Algunos personajes conocidos con los tres nombres son

    Cicerón: Marcus (M.) Tullius Cicero
    Julio César: Gaius (C.) Julius Caesar
    Virgilio: Publius (P.) Vergilius Maro  
    Ovidio: Publius(P.) Ovidius Naso

    Ver lista con algunos de los cognomina más frecuentes ▼

    Cognomen ex virtute

    Los hombres con dos o tres nombres podían recibir oficialmente un cognomen ex virtute, esto es, un nombre adicional "honorífico" (agnomen), que usaban por el resto de su vida pero que normalmente no transmitían a los descendientes. Este sobrenombre les era otorgado por alguna hazaña militar sobresaliente o por alguna característica personal destacada, siendo generalmente intransferible:

    Pompeyo: Gnaeus (Cn.) Pompeius Magnus ("El Grande")
    Escipión: Publius (P.) Cornelius Scipio Africanus ("Conquistador de África")
    Publius Cornelius Sulla Felix ("El Afortunado")

    Cuando las hazañas del personaje eran espectaculares, los descendientes a veces conservaban el agnomen durante un número de generaciones, generalmente hasta que se extinguía el recuerdo de la hazaña gloriosa del antepasado. Por ejemplo Publius Cornelius Scipio, después de sus victorias militares en África, pasó a llamarse Publius Cornelius Scipio Africanus. Como este era un agnomen, su hija, la madre de los mismísimos hermanos Graco, era conocida como Cornelia Africana; sin embargo los hermanos Graco, nietos del Africano, no heredaron dicho agnomen.

    Había familias que, al carecer de un cognomen, mantenían el agnomen  a lo largo del tiempo, hasta que llegaba a convertirse en un cognomen y a ser usado como tal.

    EL NOMBRE DE LAS MUJERES EN LA ROMA ANTIGUA

    En los primeros tiempos de la República las mujeres generalmente sólo recibían el nombre de la gens a la que pertenecían, que era la versión femenina del nomen paterno. Por ejemplo la hija de un Julius se llamaría Julia, en caso de una segunda hija la mayor se llamaría Julia Maior y la menor Julia Minor; en caso de que nacieran más hijas se llamarían Julia Prima, Julia Secunda, Julia Tertia.

    En el final de la República y en la época imperial las mujeres pasan a heredar el cognomen paterno, pero en su versión femenina, como ya lo venían haciendo los hijos varones. Por ejemplo, la esposa de Augusto, Livia Drusilla,  era hija de Marcus Livius Drusus y heredó tanto su nomen (Livia) como su cognomen en su versión femenina (Drusilla). También en la época imperial si una mujer había sido hija o nieta de un hombre distinguido no cambiaba su nomenpor el de la gens de su marido al contraer matrimonio (pero si se casaba con un hombre de linaje más distinguido podía cambiarlo y tener mejor posición social ), es el caso de Julia, la hija del emperador Augusto, casada con Marcus Vipsanius Agrippa. La primer hija de este matrimonio es llamada Julia y no Vispsania, ya que el nomen de la gens Julia era de mayor prestigio que el de Vispsanius.

    EL NOMBRE DE LOS ESCLAVOS Y DE LOS LIBERTOS

    Un esclavo podía tener un nombre dado por su dueño o consevar su antiguo nombre, en el caso de que hubiera sido capturado. Si llegaba a obtener la libertad y por tanto a convertirse en liberto toma el praenomen y el nomen de su dueño o el del padre o esposo de su dueña, dejando su antiguo nombre como cognomen. Por ejemplo, el escritor Livio Andrónico fue el pedagogo de los hijos de la gens Livia. Cuando sus dueños le concedieron la libertad, adoptó el nomen de Livio conservando como cognomen su antiguo nombre de esclavo: Andrónico.

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